2008-07-30
ARMONIA EN TU HOGAR

COMO RESTURAR LA ARMONIA EN EL HOGAR En toda familia surgen conflictos. Los conflictos pueden herir las familias, dañarlas y aún destruirlas. El texto que leímos es muy claro: “Una casa dividida contra sí misma, no puede permanecer.” San Marcos 3:25 nos dice “Si en un hogar hay pleitos y divisiones, se destruirá.” La Biblia al día. Uno de los problemas de los matrimonios es que antes de casarse nadie sabe como debe enfrentar los conflictos para evitar que estos puedan dañar la familia. ¿Cuántos antes de casarse han hablado sobre la manera en que se pelearían? ¡Nadie! Los conflictos son inevitables y cada persona es única. Tenemos diferentes deseos, gustos, intereses, talentos, habilidades, temperamentos. Por eso se producen los encontronazos. Todos somos diferentes. Veamos entonces tres aspectos sobre los conflictos: LA RAZON DE LOS CONFLICTOS. La Biblia va al grano en cuanto a esto. Hay una sola causa para los conflictos: “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?...Combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis...” Santiago 4:1,2. La causa de los conflictos son los deseos. “Yo quiero lo que yo quiero.” “Vos querés lo que vos querés.” Hay deseos entre nosotros que se oponen y generan problemas. Uno quiere ver un programa, y el otro, otro. Uno usa frazada y el otro no. Uno quiere ir a un lado y el otro a otro. Los temperamentos, los gustos son distintos y generan conflictos. Cuando uno está frente al juez ó frente al altar al casarse, tiene ciertas expectativas que luego nunca se alcanzan, porque son irreales. LAS REACCIONES MAS COMUNES ANTE LOS CONFLICTOS. Usualmente es alguna de estas cinco: “Mi manera.” Es seguir hasta que el otro se rinde. Mi manera es la “única manera”. Algunos pelean así y siguen hasta que uno que gana. Y cuando uno gana, ¿quién gana? “No hay manera.” Es ignorar el problema. Es evitar todos los costos. Y nada se resuelve. “Tu manera.” Me rindo. Dejo que siempre te salgas con la tuya. Es una manera muy pacífica y frustrante de vivir. “A medias.” Es ceder un poco. A veces gano y a veces pierdo. Esta es mejor que las otras tres. “Nuestra manera.” Trabajamos juntos en metas comunes. No sólo importa resolver el problema sino también no dañar la relación. Queremos terminar los dos felices. COMO RESOLVER LOS CONFLICTOS. Hay varios pasos bíblicos y prácticos para resolver los conflictos: Entregua tu vida a Cristo. Este es el punto de partida. No podrás tener paz con otras personas hasta que Cristo no reine en tu corazón. Si no le entrego mi vida a Cristo, estoy en conflicto con Dios. Y hago lo que me parece. Muchos problemas familiares se resolverían si los miembros del hogar se rindieran al Señor. Habría armonía y unidad. Cristo es el fundamento de una familia sana y fuerte. Si no lo hizo aún, hágalo hoy: Entrégale hoy tu corazón a Cristo y deja que él mande en tu vida. El Espíritu Santo no sólo nos da el deseo de resolver los conflictos, sino también el poder para hacerlo. Ora a Dios. Antes de hablar con la persona con la que estás enojado, habla con Dios sobre el problema. Reconoce que el problema existe. A veces esperamos de las personas aquello que sólo Dios puede darnos. Nunca encontrarás a alguien que pueda suplir TODAS tus necesidades. Esa persona es Dios. Al orar y buscar a Dios, muchos de nuestros conflictos se resolverán. Analiza el problema. Pregúntate: “¿Cuánto de todo este problema es mi culpa?” Antes de acusar a otro, Jesús nos enseña a mirarnos a nosotros mismos. ¿Soy yo el problema? ¿Soy yo la causa? Antes de ver la paja en el ojo del otro, miremos la viga en el nuestro. Mateo 7:3. ¿Soy impaciente? ¿Soy hípersensible? Si hay un problema, no es el problema de uno, sino de todos. Debemos ser honestos y reconocer que todos nos equivocamos. Una vez que hizo estos tres pasos: Entregar su vida a Cristo, orar por el problema y analizarlo, viene el cuarto... Arregle una “conferencia de paz.” Es una reunión para tratar el problema. Los conflictos no se resuelven accidentalmente, sino intencionalmente, deliberadamente. Es necesario enfrentar el problema y para esto hay que fijar un día, una hora y un lugar. Esto es algo que tal vez no nos guste mucho. Preferimos escapar del conflicto. Pero si escapamos nunca lo resolveremos. Jesús enseñó que al ir a la Iglesia, debemos resolver primero todo conflicto con los demás antes de adorar a Dios. Es decir, Dios espera que no ignoremos el conflicto. No puedo adorar efectivamente cuando tengo un problema sin arreglar. Pedro nos enseña que si no tenemos armonía con nuestra esposa, nuestras oraciones serán afectadas. 1 Pedro 3:7. Sugerencias prácticas: Escoja el momento oportuno. Es fundamental. No tire una “bomba” y sorprenda con algo inesperado. Puede hacer un desastre. Algunos están mejor de día, otros están mejor de noche. Busquen el momento que sea mejor para los dos. Escoja el lugar correcto. Es mejor un lugar neutral. Lejos de los niños, lejos del teléfono, donde no serán interrumpidos. Un lugar donde puedan estar cómodos. Oren antes de reunirse. Cada uno. Tenga la actitud correcta en su corazón y vaya a la reunión con un espíritu de reconciliación y perdón, dispuesto a trabajar en el problema. Los dos están en el mismo equipo. Vaya con una actitud positiva. Establece reglas claras antes del encuentro. Cuando queremos arreglar un problema familiar, necesitamos tener reglas claras para “pelear”, ¿porqué? Porque no queremos que nadie sea lastimado. Entonces hay “armas” que no podremos usar si no queremos provocar enojo y resentimiento. Hay siete reglas para “pelear” en el matrimonio: 1. Nunca compares. “¿Por qué no sos como...?” “Sos como...” Recuerde: cada uno es único. 2. Nunca condenes. No diga “Vos siempre...” “Vos nunca...” “Vos deberías...” “Tendrías que tener vergüenza.” Sólo Dios tiene el derecho de juzgar. Mejor que hablar de lo que el otro hace, es hablar de lo que Ud. necesita 3. Nunca des órdenes. No trates de forzar al otro: “Yo quiero esto y esto...” No trate de ser el padre de su esposa ó su esposo. 4. Nunca amenaces. “Hace eso y vas a ver que pasa...” No tiente a la rebeldía que hay en cada uno de nosotros. Las tres amenazas más comunes en el matrimonio son: Sexo, dinero y divorcio. Es una señal de inmadurez. 5. Nunca menosprecies. Nunca trates al otro como si fuera inferior. No rebaje al otro. “pero vos no entendés...” “No te das cuenta de nada...” No ridiculice lo que siente ó dice. Cuidado con hacerse el sicólogo: “Vos decís esto porque...” Sólo Dios conoce los motivos. 6. Nunca contradigas. Nunca interrumpas en el medio de una frase. Eso es señal que no estoy oyendo lo que el otro me dice. Sólo estoy pensando en lo que voy a decir yo. Espere su turno para hablar. Trátense con respeto. 7. Nunca confundas. Esto es cuando hablamos de cosas que no tienen nada que ver con el tema en cuestión. Es cuando me doy cuenta que estoy perdiendo y hablo de algo para tratar de zafar del momento. Estos siete principios se pueden resumir en una frase: “Ataquen el problema, no el uno al otro.” Es muy tonto causar enojo y resentimiento en su propio hogar. Vivirás con tu familia toda la vida. Tu conoces a tu esposa. Conoces sus límites y sabes si está llegando a ellos. Cuídate de no estirar demasiado la cuerda y provocar amargura. Cambia tu enfoque. No ponga la atención en tu vida sino en el otro. No mires sólo su interés, sino el del otro. Deja el egoísmo. Piensa en la actitud de Jesús: El no buscó ser el Número Uno, sino el siervo. Pon atención en la necesidad de la otra persona. Pregúntate: “¿Qué es lo que necesita?” Cuando dos personas inmaduras buscan su propio beneficio, el conflicto es inevitable. Busca consejo. Una sola reunión difícilmente sea la solución, tal vez deben reunirse varias veces. Pero si ven que no hay progresos, será necesario pedir consejo a un líder capacitado que pueda orientar al matrimonio. A muchos no les gusta esto. Pero si Ud. está mal de salud, llama a un médico, si tiene un problema legal, llama a un abogado, ¿porqué entonces no buscar ayuda en un consejero cristiano para su matrimonio? ¿Qué hacer si uno no quiere ir? Vaya solo. Por lo menos, Ud. puede crecer y mejorar. ¿Qué dice la Biblia? “El escarnecedor no ama al que le reprende, ni se junta con los sabios.” Proverbios 15:12. “El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; más el que escucha la corrección tiene entendimiento.” Proverbios 15:32. ¿Cuánto vale la paz en tu hogar? ¿Cuánto estás dispuesto a hacer por tu matrimonio? No te rindaa. No te rindas en la mitad del conflicto. Lucha hasta el final. Resuélvelo. La solución de un conflicto nunca es fácil. Es mucho más sabio y digno de elogio resolver un conflicto que disolver una relación. Ud. hará lo uno ó lo otro. Resolver un conflicto es doloroso, pero la recompensa es más grande que la de dejar morir la relación. Busca la ayuda de Dios y de la Iglesia para resolver tus conflictos familiares. Tenemos que hacer todo lo que esté a nuestro alcance para sanar nuestras familias, nuestros matrimonios.

• UN AMBIENTE SEGURO
• LA DANZA DEL MIEDO
• ARMONIA EN TU HOGAR
• LOS RIESGOS DEL MATRIMONIO
• LOS PROPOSITOS DE LA FAMILIA

 
matrimonios@principedepazg12.com
volver a Recursos