2008-07-28
LOS PROPOSITOS DE LA FAMILIA
LOS PROPOSITOS DE LA FAMILIA
Lectura Biblica: Génesis 2:18,24
Muchos hoy creen que la familia es algo del pasado, que ya no corre mas. Pero no es así. Es cierto que la familia está hoy en una condición de fragilidad necesita fortaleza. Es muy raro ver en la television una familia normal, feliz; todo lo que se muestra, tiene alguna aberración. Pero
¿qué dice la Biblia sobre la familia? Veamos dos realidades:
1. La familia es una idea de Dios.
2. Dios hizo a Adán y lo puso en un lugar perfecto. Adán tenía todo lo que quería, sin embargo Dios dijo: “No es bueno que el hombre esté solo.” Esto es verdad para el soltero y el casado. La gente fue hecha para la gente. Todos necesitamos relacionarnos. Estemos casados ó no, necesitamos relaciones verdaderas con otra gente. El hombre no fue creado para vivir solo, por eso Dios creó la familia
¿Para qué es la familia? Mucha gente no tiene la menor idea para qué es una familia. Para muchos es simplemente una estación donde paran a comer y dormir. ¡Dios tiene mucho más en su plan para la familia!
¿Para qué creó Dios la familia?
En primer lugar, la familia es un refugio para las tormentas de la vida. Todos vivimos momentos difíciles. Y en esos momentos, necesitamos un lugar para protegernos, para mantener la calma, para estar seguros. Ese lugar donde nos sentimos seguros y protegidos es la familia.
Hay muchos tipos de tormentas: Económicas, físicas, emocionales, morales, etc.
Los cambios son tormentas. Todos pasamos por cambios en la vida. Enfermedades, muertes, terminar ó empezar una carrera, cambios de trabajo. Cuando estas cosas ocurren, necesitamos un refugio.
Los fracasos son tormentas. No siempre salimos ganando. A veces, perdemos. Una mala nota, algo que no sale en el trabajo. Las cosas no siempre salen como planeamos. Tenemos que manejar muchos fracasos en la vida y la única forma de hacerlo es si en nuestra familia hallamos el amor que necesitamos.
Los rechazos son tormentas. Esta es tal vez la clase de tormenta más dura y difícil. Nos duele ser rechazados, criticados, ridiculizados. Esto lo viven los niños en la escuela. Algunos dicen que los niños no tienen una naturaleza pecadora, solo observe como se tratan unos a otros. Es muy cruel. Ud. aún recuerda la vez que todos se rieron de Ud. en la primaria. Si no tenemos a nadie que nos apoye y nos abrace, podemos desmoronarnos.
La casa siempre es un lugar de seguridad. Para esto existe la familia. El hogar es un lugar donde puedo llorar y expresar lo que siento. Allí hay consuelo y comprensión.
¿Cuál es mi responsabilidad en esto? Simplemente, demostrar mi amor. Amar a mi familia. Poner mi oído para escuchar. Abrazar. Ayudar. Es por esto que el divorcio es tan doloroso, porque el lugar de aceptación, se vuelve el lugar de rechazo. El plan de Dios es que la familia sea un refugio en el tiempo de las tormentas de la vida.
En segundo lugar, la familia es una escuela donde aprendemos a vivir. Usualmente creemos que los padres enseñan a los hijos. Pero la realidad es que también los hijos nos enseñan constantemente a los padres. Si no estamos aprendiendo de nuestras familias, estamos desperdiciando mucho.
Varias de las habilidades básicas de la vida las aprendemos en el hogar: Caminar, hablar, comer, etc.
“Sean nuestros hijos como plantas crecidas en su juventud...” Salmo 144:12
Muchas veces la Biblia compara la familia con un jardín. Es un lugar donde crecemos y nos desarrollamos.
“Padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” Efesios 6:4
La enseñanza de los hijos tiene tres etapas: Del control de los padres al auto control al control de Dios.
Lucas 2:52 nos muestra a Jesús creciendo en cuatro formas: Sabiduría (lo intelectual), estatura (lo físico), favor con Dios (lo espiritual), y en gracia para con los hombres (lo social). Estas deberían ser las metas de cada familia, que nuestros hijos crezcan intelectualmente, físicamente, espiritualmente y socialmente.
Hay mucho que se aprende en la familia, pero esto es lo fundamental:
Relaciones. En el hogar aprendemos como tratar con otros. Lo bueno y lo malo. Esto es algo muy importante, porque saber relacionarse es una habilidad clave en toda la vida.
Carácter. Mucho de lo que eres, lo recibiste de tus padres. ”Como el padre, así el hijo.” “De tal palo, tal astilla...” El carácter no se declama, se muestra. Yo no les digo a mis hijos: “Sean siempre honestos” y luego cuando me llaman por teléfono les pido que digan que no estoy. Ellos ven nuestras acciones y así aprenden.
Valores. En el hogar aprendemos sobre muchas áreas: Trabajo, sexo, tiempo, dinero, diversión, Dios, otra gente. Es en el hogar donde aprendemos qué es realmente importante. ¿Qué le estamos dando a nuestros hijos?
Seguro que has oído decir “No le impondré mis creencias a mis hijos. Los dejaré decidir por sí mismos.” Esto es en realidad una gran tonteria porque Dios no es una opción. Si no le enseñas a tu familia sobre Dios, estás cometiendo un error gravísimo que tendrá consecuencias eternas.
“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.” Deuteronomio 6:6,7
¿Porqué no hacemos esto? La televisión ha ocupado el lugar que nosotros dejamos vacío. ¿Quién le enseña valores a nuestros hijos? ¿Nosotros ó la televisión?
¿Cuál es mi responsabilidad en esto? Evaluar mis valores. Dos preguntas que puedes hacerte
• ¿Qué les enseño a mis hijos?
• ¿Es eso realmente lo que quiero que aprendan? ¿Cuál es la herencia que ellos se llevaran de nuestro hogar?
Tercero, la familia es una lugar para disfrutar y gozar. La familia es un ámbito de gozo y felicidad.
“Goza de la vida con la mujer que amas.” Eclesiastés 9:9. Toda familia necesita disfrutar junta. La familia necesita divertirse junta.
¿Te gozas con sus hijos? ¿Te diviertes con ellos? ¿Juegas con ellos? Si no juegas con ellos, si no disfrutas con ellos, no te sorprendas si al crecer e irse de tu casa, ellos no tengan muchas ganas de volver. Los niños quieren estar en donde hay alegría, en donde hay fiesta.
¿Cuál es mi responsabilidad en esto? Disfrutar la familia que Dios me ha dado. La Biblia dice que los niños son un regalo de Dios y no los vamos a tener con nosotros por mucho tiempo, porque ellos formarán su propio hogar. Es hora de disfrutar con ellos, de gozarnos, de jugar juntos, de reírnos con ellos. El tiempo para estar con ellos es ahora.
En cuarto lugar, la familia debe ser una base para nuestro ministerio. Tal vez nunca pensaste que tu familia es un equipo ministerial para servir a Dios. Pero si hay algo que unirá a tu familia es que todos esten involucrados en el servicio a Dios.
Que tremendo sería si empezaras a ver a tu familia de esta manera. En 1 Corintios 16:15 se nos habla de la familia de Estefanas como una primicia en el ministerio. Cuando toda la familia conoce a Dios, ama a Dios y sirve a Dios hay un factor muy fuerte de unidad.
¿Estás sirviendo a Dios con tu familia? Muchos erróneamente creen que el servir a Dios les quitará tiempo a su familia y por ende la perjudicará. ¡Es otra estupidez! Mire las familias que sirven a Dios y las que no lo sirven, ¿cuáles están mejor?
Dios tiene un propósito claro para tu hogar. ¿Estás dispuesto a que se cumpla?
¿Qué podemos decir de los solteros? ¿Los que nunca se casaron? ¿Las viudas ó viudos? ¿Los que se separaron? Hay dos cosas:
No ignores a tus parientes: Hermanos, hermanas, padre, madre, etc.
Asume que como cristiano eres parte de una familia muy grande, la Iglesia. Comprométete con ella.
Tu familia es un don de Dios. No la descuides. Cuídala. Dale toda tu atención. Ora por ella y está con ella. Dios te bendecirá y tu casa será prosperada.
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